logo


 

Docencia de Grado



Metodología


Las nuevas generaciones, nos guste o no, viven en internet y están acostumbradas a recibir información desde distintas fuentes audiovisuales. Desde empresas de comunicación se han financiado estudios sociológicos que confirman esta apreciación. Por ejemplo, el proyecto Generaciones Interactivas de Telefónica Latinoamérica y la Universidad de Navarra, realizado en 2008 (Bringué y Sádaba, 2008) sobre niños y adolescentes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Méjico, Perú y Venezuela. El informe para España (“Menores y redes sociales”) se publica en 2011 (Bringué y Sádaba, 2011). Estudios previos demostraban el amplio uso de las redes sociales en España La Juventud y las Redes Sociales en Internet

Así pues los alumnos a los que va dirigido el EEES son nativos digitales, con una gran curiosidad, que valoran el conocimiento, creativos, autónomos, seguros de sí mismos y por lo tanto una materia prima excelente para el desarrollo del conocimiento que implica la educación superior. Está en nuestras manos que esto sea así y en ello tiene mucho que ver la forma y el sistema o metodología que empleemos para llegar a ellos. En el siguiente epígrafe me detengo en estas cuestiones.

Las nuevas prácticas docentes que trae consigo la aplicación del EEES desplazan los sistemas tradicionales de la lección magistral y la concentración de todo el aprendizaje en el aula. Teniendo en cuenta las características de los jóvenes que entrarán en las aulas universitarias en el futuro inmediato, los cambios tienen que ser más profundos que los del mero cambio de enseñanza teórica por práctica, elaborar ejercicios resueltos para que los alumnos los repitan en casa, o colgar los temas en el campus virtual. Los grados que se han elaborado bajo el sistema Bolonia propugnan una enseñanza centrada en la actividad autónoma del alumno, que gana protagonismo frente al profesor.

Vengo impartiendo docencia en el Grado (antiguas Licenciaturas) durante más de 30 años. A lo largo de estos he ido aprendiendo con mis alumnos a adaptarme a este nuevo mundo. Cinco años antes de la implantación obligatoria del EEE impartí grupos piloto con el objetivo de ir creando y perfeccionando una nueva metodología, recibí cursos de docencia y participé en proyectos de innovación educativa. Considero que el profesor es un eterno estudiante y en este proceso de permanente perfeccionamiento continúo.

La participación del alumno se motiva y controla a través de prácticas en el aula, dando especial relevancia al trabajo en grupos cooperativos. Estos grupos permiten la confrontación de ideas, la consecución de un consenso, favorecen la relación en el aula y el autoaprendizaje. Consiste en formar grupos entre cuatro y seis alumnos; lo ideal serían cinco. Cada grupo tendrá un secretario y un director. Las funciones del secretario son tomar nota de los acuerdos o soluciones dadas a los problemas planteados para dar una única solución que se entrega al profesor al final de la clase o sesión. El director deberá coordinar el grupo, dirigir la discusión, impedir que se dirija hacia cuestiones que no son relevantes, y lograr un acuerdo dentro del periodo establecido. Todo el proceso es supervisado por el profesor que ayuda cuando es necesario y resuelve los problemas generales, pero siempre después de haber dado la oportunidad a que los resuelvan primero los alumnos. Los grupos deben ser rotatorios para que no se produzcan “vicios” de relación (unos alumnos impongan siempre su criterio y no exista diálogo). Todos los alumnos deben haber sido al menos una vez directores y secretarios de grupo. Mi experiencia con este sistema, que llevo practicando en el grupo piloto de la asignatura de Gasto Público desde hace más de seis años, es que además de favorecer las cuestiones de aprendizaje de modo relevante, introduce motivación, aumenta el grado de convivencia del grupo y el grado de satisfacción con la asignatura.

Además de estos trabajos en clase, los alumnos realizarán un trabajo fuera del aula en grupos de máximo 4 (dependiendo del tema y del número total de alumnos en grupo de la asignatura). Se desarrollará bajo la supervisión del profesor y se expondrá la última semana del curso. A fin de realizar un adecuado seguimiento del alumno y facilitar la valoración de las actividades prácticas, la participación en los grupos de trabajo en el aula y fuera del aula, las lecturas recomendadas etc., y dado que una gran parte de las actividades son en grupo, propongo la realización de una carpeta o dossier de seguimiento. Las instrucciones para su realización se entregan al alumno al comienzo del curso, junto con el programa y con el objetivo de que se vaya realizando poco a poco y no se acumule el trabajo al fin del curso.

La carpeta o dossier de seguimiento permite evaluar de forma individual todas las actividades realizadas por el alumno en el aula, aunque se hayan realizado en grupo. También recoge las actividades realizadas fuera del aula, ya sean obligatorias o voluntarias (lecturas, comentarios de noticias, informes, etc).

Teniendo en cuenta las proporciones que corresponden a cada tipo de aprendizaje en la evaluación final, el examen aporta una calificación de un 55%, el trabajo de curso un 10% y la carpeta un 35%. No se puede sacar un cero en ninguno de los apartados y es necesario aprobar en todos ellos.

Asignaturas


Departamento de Economía Aplicada VI

Proyectos de Innovación educativa:

PIE: “Unidad de Prácticas en Empresas”. Curso 2002-2003.

PIE: “Unidad de Prácticas en Empresas”. Curso 2003-2004.

Ambos PIES han creado las bases para el desarrollo de toda la actividad docente referente a prácticas en empresas de los alumnos, que mantiene desde entonces los mismos criterios y organización.

PIE: Publicación Electrónica en Soporte Cd-Rom e Internet de Material de Apoyo a La Docencia Para Las Titulaciones Impartidas En La Facultad. Curso 2002-2003. Miembro del equipo.

PIE: “Métodos audiovisuales para la motivación y el aprendizaje de economía y administración pública” Curso: 2014.